domingo, 31 de octubre de 2010

La Magia Existe

           Llevamos años, siglos e incluso milenios deambulando por el Universo.
          Aunque a veces pareciera que no somos conscientes de ello.
          Sentimos algo especial cuando nos despertamos una mañana, abrimos la persiana y el Sol inunda nuestros ojos, en ese momento nos sentimos capaces de abordar el día que tenemos por delante.
          Nos encontramos pequeños si abrimos esa misma persiana de noche, desvelados por algún problema, y dirigimos nuestra mirada a esas estrellas de una limpia noche de invierno.
          Ante la inmensidad de dicho cielo, algo nos resulta familiar.
          Algo nos dice que todo eso que se muestra ante nuestros ojos, quizás forme parte de nuestro corazón, de nuestra alma.
          Y quizás nosotros pertenezcamos también a las estrellas...
          Nos disponemos a emprender un nuevo día, y en cuanto nos movemos en la vorágine de la corriente social, rápidamente olvidamos de donde procedemos, de donde creemos proceder y de lo que aprendimos la noche anterior, desvelados, contemplando aquella constelación y aquella salida del Sol.
          Nos disfrazamos de personas "dignas" y "autosuficientes", y marcamos fronteras en nuestros paises, en nuestras regiones, e incluso en la valla de nuestra casa.
          Le marcamos una frontera al conocido, al amigo, al vecino...
          Nos olvidamos de que todos somos hijos del Universo.
          E incluso de que el Universo pudiera caber dentro de nuestra alma.
          Y volvemos a casa un tanto derrotados y decepcionados, pensando que este mundo terráqueo no tiene solución alguna.
          Y nuestro corazón es sabio y nos devuelve al descanso, se desconecta nuestra frialdad y comienza el mundo de los sueños.
          También el de los desvelos nocturnos...
          Y con un poco de suerte volvemos a contemplar las estrellas y la salida del Sol.
          Y con un mucho de fortuna, nos acordamos de que ese mensaje ya lo habíamos recibido.
          Y con un tanto de magia, al día siguiente no ponemos tantas fronteras a nuestros semejantes.
          Y volvemos menos cansados a casa.
          Quizás esta noche ya no nos desvelemos.
          Quizás no tengamos que aprender la lección del Universo.
          De las estrellas.
          De la vida.

          Bienvenidos a una página que desde hoy es vuestra casa, sin fronteras...
Tal como me enseñaron las estrellas en tantas noches de falta de sueño
         
          .

3 comentarios:

House dijo...

El problema de los autosuficientes y de los dignos, es que se trata de casposos baratos, cuya función es el palanganeo de burdel de carretera.

Llevas razón cuando describes las diferencias entre la inmensidad de la noche (porque la noche es inmensa), y la inmensidad del día (porque el día, a su vez, también es inmenso). El problema reside basicamente en los ególatas recalcitrantes que sólo tienen tiempo de mirar su ombligo. De nada sirve cpnvertirse en mártires y defensores de causas perdidas si cada vez que sale el sol sus vida son un continuo relampageo de egos, glorioas y vanidades propias.

Me alegro mucho de leerte. ¿Tengo que volver a escríbirtelo?

Abrazos forenses...

Dejé de soñar para vivir mi sueño dijo...

Muchísimas gracias por invitarme a leerte, ha sido un grato descubrimiento... así que a tus abrazos azules, le uniré mi saludo estelar!!

patadeoca dijo...

Yo también me alegro de haberte leído,
gracias y un saludo, Pat.